Si es que están pasando tantas cosas que no queda otra que reírse.
Y a eso vengo.

Después de 3 años monologueando por todo el país, es un honor levantar el telón del Teatre Poliorama de Las Ramblas, para seguir riéndome de todo un poco.
Para empezar de mí mismo que es algo indispensable que me enseñaron desde que empecé en esto de la farándula.
Pero también para reírme de todo lo que me rodea. De todo. De mi mujer. De mi hijo. De mi madre. De mi hermana. De mi cuñado. De mi familia.
Y también de mi barrio. De mi ciudad. De mi país. De todos mis países. De mis gobernantes.
De mis reyes y de mis príncipes. Y de mis principios. Sobre todo, de mis principios. Porque
como decía el maestro, “si no te gustan, tengo otros”.
Pero no se preocupen, que también me voy a reír de ustedes. De los que vengan a verme al teatro. Y de los que no. De esos aún más.
¿Por qué? Porque sí.
Porque está la cosa cómo para dejar de reírse.
Aunque sobre todo lo que quiero es que ustedes se rían. Y Mucho. Si no, esto no va a tener ni puta gracia.
Eso sí, un consejo para los que os paséis por el Poliorama: “Ante todo mucha calma”.